Si las almas de nuestros niñ@s pudiesen expresarse como un adulto, se me ocurren al menos diez cosas que nos dirían...
Papá, mamá...
1. Halla la manera de mirarte con infinito amor y
aceptación y haré lo mismo de manera natural
conmigo. Observa a la vida con sus infinitas posibilidades y avanza con
confianza y serenidad, yo sigo tus pasos, soy tu reflejo. Ocúpate de ser inmensamente feliz y
para mi, ese será un estado natural, una zona de confort que me resultará familiar y a la que aspiraré inconscientemente.
2. Necesito
sentirme libre para amar y parecerme a cualquiera de los dos incondicionalmente, solo así me sentiré completo, solo
así podré abrir mi corazón desde el respeto, el
aprecio y la aceptación. Si hay diferencias entre vosotros, mantenerme al margen y recordar que el cómo gestionéis vuestros asuntos de pareja, me condiciona directamente aunque no esté presente.
3. Pase lo que pase, hazme sentir valioso siempre. Me nutro de tu aceptación, no escatimes en cariño, la experiencia de sentir que alguien me quiere y acepta incondicionalmente, me brinda la oportunidad de desarrollar seguridad y confianza en mi mismo y en la vida. Antes de juzgarme y etiquetarme, pregúntate más allá
de mi conducta: ¿qué puedo estar necesitando?, ¿qué puedo estar mostrando de vosotros
o del sistema familiar?. Si en algún momento no reacciono como esperabas, me muestro desafiante o inquieto, comprende que, aunque mis acciones no hayan sido
‘positivas’, si más no, han sido adaptativas, han tenido un ‘por
qué’ un ‘para qué’. Acompáñame a descubrir y transformar lo que hay detrás...
4. Responsabilízate de tus propios sentimientos, no me hagas sentir culpable de algo que ocurre en tu interior, es demasiado para mi, solo soy un niñ@. Es demasiado para cualquiera. Antes de chillarme un 'me pones de los nervios!', reflexiona sobre ‘cómo te hacen sentir algunas de mis conductas o actitudes’, antes de volcar toda tu frustración e impotencia sobre mí, luego encuentra la manera de expresar como te sientes evitando herir mis sentimientos, así aprenderé a hacerlo yo también.
5. Sé el faro que
ilumina mi vida, inamovible pero presente en la tormenta y en la calma, acompañando
mi camino desde la quietud, inspirándome confianza ante la adversidad. Necesito
libertad y espacio para crecer, para descubrir mi potencial y trascender mis límites,
para explorar las consecuencias de mis actos y afianzar la responsabilidad
conmigo mismo y con los demás. Enséñame que en ocasiones, en la vida aparecerán obstáculos, que estos forman parte y son una experiencia más, para que pueda desarrollar nuevos recursos que, con seguridad,
me resultarán útiles en algún momento esencial de mi vida.
6. Cuando me
encuentre ante una dificultad, no la resuelvas por mí. Pregúntame, ¿tú como lo
harías?. Dame una oportunidad para pensar, para crear, puedo sorprenderte… Necesito descubrir
y experimentar mis infinitas posibilidades por mí mismo para poder creer en mí:
‘¡lo conseguí, lo hice solo!’ Por favor,
no te adelantes. Déjame experimentar mi potencial. Confía en
mis capacidades para ir resolviendo situaciones cotidianas y hazme sentir
capaz.
7. Mi cuerpo es el
lugar sagrado desde el cual experimento la vida, respétalo y enséñame a
respetarlo. Permíteme explorarlo con
libertad, interés y placer hacia todas las partes de mí, porque todas son
importantes para mí existencia. Enséñame
a cuidarlo y mantenerlo sano ya que esto es más importante que mantenerlo bello. Enséñame salud. La
belleza alegra la vista, pero no sostiene la vida.
8. Enséñame a tener
paciencia, a respetar tu espacio y el de los demás. Reconocer y aceptar mis
necesidades, no siempre quiere decir hacerlo de la manera que pido, ni de forma
inmediata. Permíteme experimentar la frustración sino jamás aprenderé a identificarla, gestionarla y transformarla.
9. Antepondría mis sueños a los tuyos para facilitar que te sientas
completo, es mi tendencia natural, tu me diste la vida, me siento en deuda y dependo de tu bienestar. Evita que me sacrifique innecesariamente, desde mi infinito amor
hacía ti. Ocúpate como adulto de reconocer y atender tus necesidades emocionales,
de poner luz en tus sombras y facilitar herramientas a tu corazón… No busques en mi lo que no puedo ofrecerte y aún así, estaría dispuesto a darte en un frustrante esfuerzo por verte feliz. Mi amor hacía ti, nunca podrá llenar tus vacíos, ni sustituir tus carencias. Estoy creciendo, necesito de ti, no puedo darte.
10. No me enseñes a 'ser el mejor', enséñame a ser feliz, invítame a encontrar la manera de vivir de lo que me gusta y a contagiar a otros con mi pasión. Vence tus miedos y dame verdadero permiso para hacerlo. Invítame a trabajar por mis sueños desde la renuncia al control, algo que en ocasiones creemos tener pero que en realidad no está a nuestro alcance. El cómo, cuándo o de que manera ocurrirán las cosas forma parte del gran misterio de la vida. Enséñame que nada es casual y que tras todo hay una lección, un aprendizaje esencial... Enséñame ACTITUD.
Si te ha gustado puedes compartirlo y si quieres dejarme algún comentario, puedes hacerlo a continuación...
Gracias por acompañarme a difundir lecturas para generaciones más conscientes.
www.rebecapabon.es